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Presentación

El planeta olvidado es una tetralogía de novelas de ciencia ficción. En esta saga se relata la historia de  doce humanos que han sido seleccionados para representar a la Tierra cuando nuestro planeta se incorpora a una federación universal en el año 2010


La trama se desarrolla en un universo donde existe una alianza de planetas llamada FOUD (Federación Organizada del Universo Descubierto), donde están afiliados varios mundos de treinta y dos galaxias distintas. Dese hace cincuenta años, la FOUD vive una guerra interna contra el Imperio Toriano, debido a que conquistaron planetas que pertenecían a la Federación. Los torianos tienen un ejército poderoso y conocen muy bien su galaxia, por lo que el enfrentamiento se muestra muy parejo.

Por otro lado, mientras transcurre la guerra, la FOUD decide que es el momento de incorporar a la Tierra a su organización, por lo que crea la Federación Terrícola Unida (FTU), que será la única institución oficial que nos represente en el universo. La sede oficial de dicha federación será la Base Terrícola ubicada en nuestro planeta. Los extraterrestres seleccionan a doce humanos para que manejen la FTU y guíen a nuestro planeta en este complejo proceso. Los humanos elegidos serán de diferente nacionalidad, raza, edad y habilidades, y se les entregará armas, naves, uniformes y todos los implementos necesarios para ser parte de este nuevo universo.

Conforme avanza la historia, los doce seleccionados serán entrenados e irán incrementando sus habilidades, por lo que se les asignará misiones y terminarán involucrándose en la guerra que disputa la Federación contra el Imperio Toriano. Paralelamente, se mostrará el proceso que experimentará nuestro planeta al enterarse de todo lo que sucede en el universo.

El raclaptiano

Extracto de "La batalla de Kassax", Precuela de la saga "El planeta olvidado".
Capítulo 2
Año 1940, Reirez 5194

*Antes de leer esta historia, es recomendable leer el capítulo 1: "El último pirata espacial".

    La nave presidencial aterrizó en el patio frontal del Palacio de la FOUD junto a treinta cazas espaciales blindados, que la acompañaban en cada viaje por motivos de seguridad. A pesar de que su planeta natal estaba federado, era la primera vez que Crate estaba en el famoso planeta Epsilon 27, capital de la Federación, considerado el más importante del universo conocido. Y qué manera de llegar por primera vez, volando en nada menos que junto al legendario HyracsJorleff y toda su comitiva, experimentando toda la pomposidad que esto significaba.
      Crate bajó de la nave y tocó la superficie de aquel planeta, el aire era tan puro que al entrar a su cuerpo sintió como purificaba su interior. Estaba parado frente a la entrada principal del gran palacio, que desde el suelo se veía más imponente de lo habitual. Las paredes exteriores estaban cubiertas de una fina lámina plateada, que brillaban a la luz de la estrella Sirpus, y sus altas torres se perdían en el cielo. Unos cien soldados se movieron marcialmente al ver a Jorleff, dejando descubierta la entrada.
      El presidente de la FOUD y toda su comitiva pasaron entre los soldados y subieron unas largas escaleras para llegar a la puerta principal. Jorleff detuvo el paso antes de ingresar y saludó a las cámaras, sabía que todo el universo lo estaba viendo y aclamando. Al ingresar llegaron a un gran vestíbulo, donde se desprendían varios pasadizos que conducían a las entrañas del palacio. Hyracs se despidió de sus acompañantes, los vería en unas horas en el gran comedor, donde celebrarían la victoria.
      –Sígueme, Crate –le dijo Jorleff al joven raclaptiano–, mientras tomaba el pasillo central, que conducía al centro del palacio. Cientos de cuadros decoraban las paredes laterales del ancho pasadizo, cada uno mostrando el rostro de algún presidente de la FOUD, con una breve biografía debajo. Seres diversos iban y venían, haciendo cordiales reverencias al presidente o deteniéndose para expresar sus felicitaciones por derrotar al temido pirata Reyyest.
      –¿A dónde nos dirigimos? –le preguntó Crate cuando al fin llegaron a un feester ­­circular al centro del primer piso.
      –A mi oficina, en la torre principal. Ahí nos espera Hostrick, el presidente del Consejo Estratégico. Está muy interesado en conocerte.
      El feester los teletransportó hasta el último piso de la torre central, lugar al que muy pocos seres en el universo tenían acceso. Crate no podía creer que estuviera ahí, todo había pasado muy rápido. Hace muy poco tiempo se encontraba en su planeta viviendo con normalidad, cuando de repente su visión se nubló y apareció en una nave espacial que yacía suspendida sobre la atmósfera del planeta azul. «La FOUD te ha venido estudiando y cree que puedes ser de mucha utilidad». Le dijeron. Luego le explicaron que tenía las características adecuadas para una difícil misión: contactar con los piratas de Reyyest, ganarse su confianza, ingresar a su flota y una vez ahí estudiar todos sus movimientos. Finalmente, cuando ya sea miembro activo de la flota, tenderles una trampa. Dicha tarea no podía llevarla a cabo ningún miembro oficial de la FOUD, tenía que ser alguien que no esté involucrado para nada con la Federación. Jamás dejarían ingresar a la flota al enemigo, a quienes intentaban atraparlos. Reyyest tenía toda la tecnología necesaria para rastrear el historial de sus piratas, era muy arriesgado que un miembro del Consejo Estratégico intentara camuflarse.
      –Llegamos –le dijo Jorleff a Crate cuando se encontraron frente a una puerta metálica, cuyo marco plateado estaba decorado con letras y símbolos en relieve, de algún idioma que no conocía.
      –«En honor al guerrero legendario Abur Ducksorlest, fundador y primer presidente de la Unión Planetaria» –leyó el presidente ante la sorpresa de Crate–. Está escrito en esliano.
Crate dudó. ¿Había notado su curiosidad sobre aquellas extrañas letras o le había leído la mente? ¿Era tan poderoso Jorleff que podía penetrar en la mente de un raclaptiano, raza conocida por su alto desarrollo mental?
      La puerta metálica se abrió e ingresaron a la sala de espera de la oficina presidencial. Había varios muebles contra las paredes. Una miniatura de la galaxia 27 se descolgaba del techo, alumbrando la estancia. Hostrick, el actual presidente del Consejo Estratégico, se levantó de uno de los muebles ni bien entraron.
      –Felicitaciones, mi amigo –le dijo a Jorleff mientras se acercaba a saludarlo. Luego se volvió al invitado–. Tú debes ser Crate. Has sido la pieza clave en esta misión, no lo hubieramos hecho si fallabas. Tenía muchas ganas de conocerte.
      –Primero entremos a la oficina –dijo Jorleff, caminando hacia otra puerta que se encontraba al otro extremo de la sala, que se abrió de manera automática ante la proximidad del presidente.
      Los tres ingresaron a la amplia oficina presidencial. Esta era una sala circular con un fino escritorio al centro. Detrás había una gran ventana desde la que se podía observar toda la ciudad Ducksorlest. Estaban en el lugar más alto de toda la ciudad. Altos edificios se erigían sobre los cielos y miles de naves viajaban perfectamente alineadas entre las calles y avenidas, formando filas unas sobre otras, sin alterar el tráfico aéreo de las que venían en sentido contrario. Cada mil metros se alzaban altas torres de seguridad que resguardaban el orden en toda la metrópolis, y más arriba sobrevolaban gigantescos cruceros espaciales y cazas de guerra. Se sentaron alrededor del escritorio y Hostrick le habló a Crate.
      –Cuando hubo que llevar a cabo esta misión, buscamos a alguien que pudiera llevar con la carga emocional que significaría pertenecer a la flota de Reyyyest y participar en varios atracos, sin que pareciera sospechoso, sin que fuese descubierto. Es por ello que buscamos en el planeta Raclap a un ser con esas características, ya que conocemos el desarrollo mental que tienen los seres nacidos ahí.
      –¿Cuántos eran los que podían ser seleccionados? –Preguntó Crate con curiosidad, no sabía que había habido un proceso de selección previo.
      –Eran varios raclaptianos –respondió evadiendo la pregunta–, pero al fin decidieron que serías tú. Cuando te eligieron temíamos que no querrías aceptar la misión, pero por suerte no fue así y aceptaste el reto…
      Crate recordó el momento en el que fue raptado y se encontró de repente en una nave espacial, lo que había sentido, lo que había pensado. Le parecía algo muy arriesgado, pero se sentía totalmente seguro de poder llevar a cabo la misión. No se equivocaron.
      –Es por ello que hemos decidido ofrecerte un cargo especial en el Consejo Estratégico –dijo finalmente Hostrick. Crate no lo esperaba, solo creía que recibiría algunas felicitaciones y le regalarían algo en agradecimiento, como una nueva nave, o un traje, no pensaba que le ofrecieran un cargo permanente.
      –¿En qué consistiría este cargo? –preguntó con curiosidad, solo lo aceptaría si le agradaba, sino regresaba a su planeta. Tampoco es que necesitara a la FOUD, si aceptó la misión fue porque le pareció un reto interesante.
      –Has demostrado grandes habilidades, así que te asignaríamos al sector de inteligencia. Lugar donde se investigan los sucesos más extraños del universo, que afectan a la FOUD. Claro que no empezarías desde abajo. Con la misión que has desarrollado has demostrado estar muy por encima de muchos trabajadores del Consejo.
      Crate lo pensó. Le estaban ofreciendo un puesto oficial en la FOUD. El puesto que le habían asignado no estaba mal, podría probar. Si no le gustaba, se iba.
      –Puedo aceptar el cargo en el Consejo Estratégico –dijo finalmente–. Estoy dispuesto a trabajar con ustedes.
      –Perfecto –respondió Hostrick esbozando una gran sonrisa–, después del almuerzo, donde se celebrará la victoria sobre Reyyest, te informaré sobre el debido procedimiento, además conocerás a bastante gente con la que trabajarás.
      –Muy bien, Crate –dijo ahora Jorleff–, ahora serás un miembro oficial de la Federación, y tus habilidades serán de mucha utilidad. Quería invitarles algo especial para celebrar dicha noticia, antes de bajar al comedor principal.
      Hyracs se paró y se dirigió a una elegante repisa plateada situada en una de las paredes de la oficina. El reflejo del estante mostró al presidente posar su dedo índice en una pequeña abertura y deslizarlo suavemente hacia abajo, dejando una tenue huella. Las puertas de la repisa se abrieron dejando al descubierto un sinfín de líquidos embotellados en envases de distintas formas.
      –Tres sifios –le murmuró a la repisa. Automáticamente tres vasos fueron llenados con un líquido azul oscuro, decorados con alguna fruta exótica–. No encontraran en el universo elixir más delicioso que este. Solo se consigue en un lejano planeta en la galaxia 12, por lo que es muy difícil de conseguir. Daría por hecho que en toda esta galaxia solo hay en mi oficina. ¡Tomen! –les dijo entregándoles los vasos.
      Crate comprobó como el líquido azul no solo sabía bien, sino al ingresar al cuerpo hacía sentir una experiencia generalizada de bienestar, que fue interrumpida por un agudo sonido.
      –¿Quién me puede molestar en este momento? –se preguntó Jorleff a sí mismo, apretando un botón en su escritorio. Un pequeño holograma se proyectó a su derecha. Mostraba a alguien parado en la puerta de la oficina, esperando entrar.
      –Maist4 Sistolous –le dijo Jorleff al holograma–. En estos momentos me encuentro ocupado, debió avisarme antes de visitar.
      –Es importante, señor presidente. Necesito hablar con usted. En breve empezarán las celebraciones y ya no habrá oportunidad.
      Jorlef se recostó sobre la dorada silla presidencial, cerró los ojos. Crate se preguntaba que hacía. ¿Le leería la mente a Sistolous a través de un holograma? ¿O simplemente estaba reflexionando? Tantas historias se contaban sobre Hyracs que ya no sabía hasta qué punto llegaban sus poderes.
      –Pasa –le dijo finalmente. La puerta de la sala de espera se abrió y se vio por el holograma ingresar al Maist –. Disculpen que nos interrumpan de esta manera, parece que es importante. En breve nos veremos en el comedor. Aprovechen para conversar sobre las nuevas funciones que Crate desempeñará –les dijo el presidente a sus invitados.
      Crate se aproximó al escritorio a dejar su vaso, no había terminado aún, pero supuso que sería de mala educación terminarlo todo de golpe. Una lástima tener que dejarlo a medias. Tal vez no lo volvería a tomar.
      –Llévate tu vaso Crate, me dolería que lo dejes a medias –le dijo sonriéndole el presidente.
      Crate y Hostrick abandonaron la oficina e ingresó Sistolous. Su rostro verde no revelaba ninguna expresión.
      –¿Qué ha sucedido? –le preguntó Jorleff mientras lo invitaba a sentarse.
      –Ha ocurrido un problema en la galaxia 25, me temo que el control político variará drásticamente…
      –Supongo que tiene que ver con el Imperio Toriano… –previó Jorleff aburrido, no tenía ganas de hablar de ese problema en este momento, acababa de solucionar uno–. ¿Qué planeta han conquistado? No creo que uno de la Federación, porque sino ya me habría enterado que nuestras fuerzas ya se están movilizando, y por ahora todo sigue con normalidad.
      –No se trata de un planeta, sino de un sistema entero: el sistema Winstor. Como usted sabe, se separaron de la FOUD hace dos reireces debido a conflictos políticos. Su privilegiada ubicación les permitió existir sin necesitarnos y controlar el comercio de casi toda la red de transporte QE–234. Además que tres de sus planetas están dotados de excelentes recursos naturales. Todo el sistema ha alcanzado un gran desarrollo y poseían un buen ejercito con el que se sentían lo suficientemente seguros, hasta hoy. El Imperio Toriano los aniquiló en tan solo diez días, mientras usted se encontraba planeando la captura de Reyyest. Esta ha sido la operación de conquista toriana más ambiciosa que ha habido, y ahora controlan en sistema y prácticamente toda la Red QE–234. El Masit de la galaxia 25 me ha informado que están construyendo doce estaciones espaciales que resguardarán sus nuevos dominios y toda la red. Los torianos están tomando demasiado poder en esa zona de la galaxia. No es significativa, comparado al dominio que tenemos nosotros, pero lo que se puede venir es aún más preocupante.
      –¿Lo dices por el hijo del emperador, Osturus Cruldestor? ¿Crees todas esas historias que cuentan de él? Nunca he visto un holograma o un video de una conquista toriana, estoy seguro que exageran. De mí mismo se cuentan muchas cosas que me hacen sonreír–, dijo Jorleff tranquilo. Recordó lo que vivió cuando era muy joven, cuando tuvo que desaparecer. Después de lo que le pasó, era muy poco probable que algún ser del universo sea más poderoso que él. El Maist General siguió hablando:
      –Puede que algunas historias sean exageradas, pero hay algo muy cierto: Cuando el emperador Kassety Cruldestor envejeció y enfermó, su hijo Osturus asumió el mando total del ejercito toriano, desde ese momento ha conquistado cincuenta y dos planetas y cuatro sistemas, cifras alarmantes sinceramente. Todos conocemos la mentalidad de los torianos, asumen la superioridad de su raza y de su imperio, pero la actitud expansionista del príncipe Osturus ha llevado esta mentalidad a los hechos por primera vez. No falta mucho para que muera su padre. ¿Se imagina lo que puede suceder cuando asuma el rol de emperador?
      –¿A qué quieres llegar? A pesar de todo lo que has dicho, no se han atrevido a poner una sola nave en un planeta de la Federación. No podemos hacer nada, no debemos hacer nada.
      –Con el debido respeto, señor presidente, por primera vez ya no estoy de acuerdo con eso.
      Jorleff y Sistolous se miraron fijamente, serios. No esperaba que dijera eso. Era algo muy serio, muy grave, faltaba a los estatutos, a los principios básicos con los que había sido fundada la Federación que él presidía.
      –Es muy grave lo que me dices.
      –Lo sé. Falta a los estatutos de nuestra Federación, a los ideales con los que Abur Ducksorlest fundó esta alianza. Capítulo XIX, Artículo 42 del Tratado de Manzor: «La FOUD es una organización pacífica que solo puede entrar en guerra si uno de los planetas federados es atacado por fuerzas externas». Sé que si faltamos a los estatutos significará un revés político para usted, que muchos planetas, en especial los más desarrollados, abandonarán de la federación inmediatamente, que perdería apoyo. Pero ahora pienso que son costos necesarios.
      –¿Costos necesarios? Todo lo que ahora significa esta federación es porque por miles de reireces hemos seguido ciertos principios. El Imperio Toriano no es una amenaza real en estos momentos –A Jorleff le molestaba tener que volver a hablar del mismo tema. Muchas personalidades del universo opinaban como Sistolus, advertían el peligro de los torianos, que no debíamos dejarlos crecer; otros, la mayoría, opinaban todo lo contrario: que no se debía falta a los estatutos.
      –Debemos desbaratar el Imperio Toriano antes que sea demasiado tarde, nuestras fuerzas son superiores ahora, pero, cuando el príncipe tome el poder y empiece a ampliar sus dominios y su ejército, estoy seguro que se atreverá a conquistar planetas de la federación.
      –En ese momento los estatutos nos ampararán y tendremos que salir a defenderlos, no antes –repuso Jorleff seriamente, seguía pensando que estaba exagerando.
      –Cuando esa guerra comience –prosiguió Sistolous–, las condiciones de ambas fuerzas armadas serán distintas, y los dominios que ellos tengan en la galaxia 25 también. Ellos están en su propia galaxia, nosotros tendremos que unir fuerzas y movilizarlas para atacarlos, esa es su gran ventaja. El Imperio Toriano no es una amenaza real en estos momentos, pero en el futuro, cuando lo sea, será demasiado tarde para detenerlos.
      Aunque él era el presidente y tenía la última palabra, no era conveniente que la máxima autoridad de tu ejército piense distinto sobre un tema tan delicado. Si su opinión se hacía pública, podía afectar a la mentalidad de la tropa, los miembros del ejército tenían un pensamiento más agresivo que los civiles, no siempre estaban de acuerdo en respetar los estatutos, lo demostraba la historia. Tenía que dejarle en claro su posición.
      –No, Sistolous. Mientras yo sea presidente de esta Federación, no autorizaré ninguna orden de ataque a ningún planeta ni imperio que no nos haya atacado primero, ni haya invadido algún planeta federado, puedes estar seguro de eso.
      –Bueno –dijo Sistolous parándose de su asiento–. Como la máxima autoridad de nuestras Fuerzas Armadas, cumplí con decirle lo que creo que deberíamos hacer. Usted tiene la decisión final.
      Dicho esto, el Maist salió de la oficina presidencial mientras Jorleff lo siguió con la mirada. No podía negar que en parte tuviera razón, era muy probable que cuando Osturus tome el poder se sigan expandiendo y se desate una guerra. Sin embargo, Sistolous estaba exagerando sobre el poder que podían llegar a alcanzar, tal vez influenciado por las leyendas que se inventaban sobre Osturus. Al final, no podía ser tan poderoso. Si se desataba un conflicto y las fuerzas de la Federación no podían parar a las torianas, él mismo iría a la zona de batalla y vencería a Cruldestor. ¿Acaso no era el guerrero más poderoso del universo?

La galaxia 28. "La Vía Láctea"

La galaxia N°28, también conocida por los humanos como "La Vía Láctea", es uno de los lugares con mayor protagonismo en la saga, debido a que aquí se encuentra la Tierra y otros planetas importantes de la FOUD
La galaxia  es una espiral barrada con un diámetro de 100.000 años luz, que se ubica en el cuadrante F-14, formando parte del grupo local junto a las galaxias 27 (Andrómeda) y 29 (Del Triángulo). 
Otras cien galaxias pequeñas orbitan alrededor de la Vía Láctea. A todas estas se les considera parte de la Galaxia 28.

Naves de "El planeta olvidado"

Las naves que aparecen en la saga "El Planeta Olvidado" son vehículos que se utilizan para viajar entre planetas o incluso entre galaxias. Existen varias clasificaciones, entre las principales tenemos las naves de guerra, que son las que tienen mayor protagoinismo en la saga; comerciales, que suelen utilizarse para transportar recursos y venderlos o intercambiarlos con otras civilizaciones; y las de viaje, que son utilizadas simplemente para transportar civiles. 

Tipos de naves
Existen varios tipos de naves cuyas características suelen ser similares entre cada uno. Estos son los más comunes:

Crucero Estelar
Naves de gran tamaño que suelen albergar miles de seres y otras naves más pequeñas en su interior. Su capacidad bélica suele ser superior a cualquier otra nave, tanto en ataque como en defensa. Su velocidad también suele ser mayor, pero la maniobrabilidad y su aterrizaje es mucho más complicado que un caza.
Los cruceros más modernos suelen ser acorazados, que significa que tienen un sistema de defensa especial en toda su coraza, estos son capaces de resistir proyectiles de gran capacidad destructiva.
La mínima extensión de un crucero suele ser de 300 metros, mientras la máxima es de 6.5 kilómetros. La mínima tripulación que pueden albergar es de 2'000 seres, mientras la máxima conocida es de 150'000 seres.

Caza Estelar
Naves pequeñas de gran maniobrabilidad utilizadas para el combate tanto en planetas como en el espacio.
La maniobrabilidad de un caza suele ser mucho mejor que la de un crucero, pero su velocidad para viajar y su capacidad bélica son inferiores. Algunos de estos vehículos son blindados, lo que los hace más resistentes. Los cazas sin blindaje pueden incluso luchar a la par contra un caza terrícola y ser destruidos, tal como lo hizo Fernando en "El Planeta Olvidado I".
Si bien pueden ser comparables a un caza terrícola, los cazas de guerra son más pequeños, su extensión varía entre 7 a 14 metros y no suelen albergar más de 5 personas.

Clases
Se le suele asignar un número de clase del uno al cinco a toda nave del universo, sea de la FOUD o no. Este número representa la tecnología, maniobrabilidad, ataque, defensa y velocidad de una nave, comparada a otra de su mismo tipo. Las de clase I son las mejores del universo. Por ejemplo, las Mirolar Ukur de los seleccionados son clase I, mientras que las naves plateadas Matnoulli FT-106 que suele utilizar  el ejército de la FOUD son clase V.

Naves que aparecen en los libros

* Crucero Estelar Acorazado, Clase I - Omicron Sturer
La nave más poderosa de la FOUD. Gigantesco crucero de 6.3 kilómetros de longitud que alberga hasta 150000 seres. Puede albergar hasta 1000 cazas en su interior. Es comandado por el Maist General del Ejército de la FOUD.

Crucero Estelar Acorazado, Clase I - Sugaster Jorter
Una de las naves más poderosas de la FOUD. Tiene 2.2 kilómetros de longitud y solo puede ser comandado por un Maist de la FOUD.

Crucero Estelar Acorazado, Clase I - Sugaster Aimor
Los cruceros más populares en la FOUD. Suelen ser utilizados en la mayoría de misiones. Son comandados por un Pacyfer. Tienen 780 metros de longitud.
Este crucero aparece en "El Planeta Olvidado I" cuando el Pacyfer Griga lo aterriza en el planeta Prilta antes de atacar junto a los doce seleccionados el planeta Jastreck C-95.

* Crucero Estelar Acorazado, Clase I - Surtor. "La estrella negra"
La nave principal de ataque del Emperador Toriano. Actualmente es utilizada por Osturus Cruldestor en  las misiones de conquista más importantes. Tiene 500 metros de largo, comparable en dimensiones con "la nave principal terrícola", puede albergar 1000 seres. Es el crucero principal de "La legión Surtor", que está conformada por las mejores naves torianas.

Crucero Estelar Acorazado, Clase I  - (Nombre no definido aún). "La nave principal terrícola".
Es una nave de modelo único diseñado exclusivamente para la Tierra. Es un crucero pequeño pero de gran capacidad destructiva y con una excelente defensa. Tiene 520 metros de largo y puede albergar 3000 personas, así como 500 cazas en su interior.

Crucero Estelar Acorazado, Clase II - Sugaster Zuker
Cruceros Estelares de segunda clase que suelen acompañar a cruceros mayores o son utilizados para misiones secundarias. Aparece en "El planeta olvidado I" como naves acompañantes de la nave principal terrícola.

* Caza Mediano Estelar Blindado, Clase I - Ducksorlest A-04. "La nave presidencial".
Nave de uso personal del presidente de la FOUD. A pesar de su antigüedad  se le ha hecho innumerables actualizaciones, reparaciones y cambios de piezas para convertirla en el mejor caza conocido. Puede albergar 20 personas. Cuando hay cambio de presidente, esta nave la hereda el sucesor. Aparece en "El planeta olvidado I" cuando Hostrick visita la Tierra. Es única en su modelo.

* Caza Estelar Blindado, Clase I - Mirolar Xumor 9.3
Uno de los mejores cazas blindados después de "la nave presidencial". Es la nave de uso personal del Maist General del Ejército de la FOUD y de los representantes galaxiales. Es mejor que la Mirolar Ukur 5.9 de los seleccionados. Su producción es exclusiva.

Caza Estelar Blindado, Clase I - Mirolar Ukur 5.9
Nave que utilizan los seleccionados terrícolas. Es uno de los cazas estelares más famosos que existen por su gran maniobrabilidad y blindaje especial. Necesita recibir por lo menos tres impactos de misil directos para ser destruidos. Los impactos láser no le afectan. Su producción es exclusiva.

Caza Estelar Blindado, Clase II - Matnoulli FP-85
Nave de uso personal que usan los Pacyfer. Esta es la nave que utiliza el Hurty cuando lucha contra los torianos en el prólogo de "El planeta olvidado I", por ello hace referencia a que se la habían entregado justo al ascender a Pacyfer. Son los mejores cazas de producción masiva.

Caza Estelar Blindado, Clase II - Pacytor T-29
Nave de uso personal que usan los Pacyfer torianos. Suelen ser de color negro con rayas rojas. Esta es la nave que utiliza Olamator cuando buscaba refugio en la Tierra y se encuentra con Fernando, quien piloteaba con un Mig-29. Fernando no logra darle a Olamator, pero un misil terrícola no hubiera sido suficiente para derrotar a esta nave. La nave escapa de la Tierra y huye de la lucha, pero en teoría hubiera sido capaz de ganar fácilmente.

Caza Estelar, Clase IV - Matnoulli FC-71
Nave que se les asigna a los chuncos. Son de color plateado. Ligeramente superiores a los Matnoulli FT 106.

* Caza Estelar, Clase V - Matnoulli FT-106
La nave básica que se le asigna a todo piloto cuando asciende de grado. Son las naves plateadas que suelen aparecer en gran número cuando la FOUD realiza un ataque. Son las naves que son más producidas en el universo.

* Caza Estelar, Clase V - Selditor S-35
La nave básica que se le asigna a todo piloto toriano cuando asciende de grado. Son color rojo sangre con rayas negras y suelen aparecer en gran número cuando los torianos realizan un ataque. Fernando destruye varios cazas de este modelo con un Mig-29 terrícola.

Tecnología 
La tecnología alcanzada por distintas civilizaciones extraterrestres ha permitido desarrollar dos formas de vuelo que los pilotos suelen elegir dependiendo de las circunstancias.

Velocidad Estándar
La velocidad "Estándar" o "Tipo 1" es en la que las naves se mueven a través del espacio-tiempo de forma continua y sin saltos. Es la que se utiliza para viajar dentro de un planeta o cuando ocurre una batalla en el espacio. 
La velocidad que se alcanza en este tipo de vuelos es de 300'000 Km/h y la tecnología utilizada es de fusión atómica, donde se funden dos átomos de hidrógeno para formar helio y desprender energía. Se puede alcanzar velocidades mucho más altas, pero es peligroso porque el motor de la nave se puede sobre calentar.

Velocidad Superlumínica
La velocidad "Superlumínica" o "Tipo 2" es en la que las naves realizan saltos en el espacio-tiempo superando la velocidad de la luz. De esta forma se puede viajar a lugares distantes del universo en muy poco tiempo. Para alcanzar esta velocidad se necesita que la nave alcance 100'000 Km/h o un tiempo de carga de cinco minutos. Para viajar en este tipo de velocidad las naves utilizan las redes de transporte.

Redes de Transporte
En todo el universo explorado existen "redes de transporte", que son una especie de autopistas espaciales que conectan todos los lugares conocidos. Para viajar a velocidad superlumínica las naves necesitan estar en una de estas redes, ya que la FOUD controla el tránsito y tiene estaciones espaciales que resguardan la seguridad, de esta forma se evita que ocurran "choques" entre naves al teletrasportarse o por un error de cálculo caigan en una zona del espacio no-explorado o en algún planeta. Viajar a velocidad superlumínica fuera de estas redes es muy arriesgado y peligroso  Toda nave de un planeta federado tiene los datos de las redes de transporte que existen y el fluido de naves se actualiza a tiempo real, por ello nunca existen problemas en los viajes a gran escala.
Existen otras redes no oficiales o "piratas", llamadas así porque son utilizadas principalmente por piratas espaciales o comerciantes fuera de la ley. Estas redes son peligrosas porque no tienen seguridad y muchas veces pasan por lugares del universo no explorado. Muchas naves las utilizan para cortar camino o huir de la ley, pero terminan desapareciendo.

Código de las naves
Toda nave legal del universo tiene un código que permite identificarlas y saber sus características. Las dos primeras letras corresponden al planeta de fabricación.
La mayoría de naves de la FOUD son elaboradas en los planetas Omicron y Saruton, aunque en estos lugares también se fabrican naves que no son oficiales de la federación.
 La siguiente letra se utiliza para saber qué institución está utilizando la nave, la FOUD utiliza las letras de la "A" a la "J". Por ejemplo, una nave del planeta Tierra, sea del uso de quién sea, tendrá la letra "J", por ser un planeta miembro de la FOUD.
Los siguientes dos números corresponden al tipo exacto de nave que es, incluyendo la información sobre si es blindado, acorazado o tamaño de la nave.
Los siguientes número pertenecen a la clase que tiene la nave, siendo la "clase 1" el número 1 y así sucesivamente. Finalmente, los últimos dos números indican la cantidad máxima de tripulación que pueden albergar.
Por ejemplo, los Cazas Estelares Blindados- Clase I, Mirolar Ukur 5.9 que usan los seleccionados tienen el código OC-I10103, mientras la nave principal terrícola tiene el código OC-I01109.

Esta es una lista que muestra como se elabora el código de una nave:



El último pirata espacial


Extracto de "La batalla de Kassax", Precuela de la saga "El planeta olvidado".
Capítulo 1
Año 1940, Reirez 5194

Reyyest esperaba paciente, sentado en el sillón principal del puente de mando de su nave, mirando fijamente el planeta Ensou. No estaba nervioso, había hecho la misma operación decenas de veces y siempre había conseguido su objetivo. Esperaría que llegue el crucero comercial con el cargamento y en un ataque fugaz lo acorralaría, destruiría rápidamente los cazas enemigos sin siquiera darles tiempo de pensar en cómo defenderse y luego pondría en jaque al crucero comercial obligándolo a rendirse. Por último, entraría a la nave, mataría a sus tripulantes y se llevaría el cargamento. Tras ello, desaparecería de la escena dispuesto a vender la mercancía por lo bajo en algún planeta en las afueras de la federación, huyendo de la legalidad.
Recordó sus inicios como pirata espacial. Era muy joven y había escapado de su planeta por problemas con la ley, no encajaba en esa ridícula sociedad. Su amigo Fur–Sol le había propuesto la idea: “Eres rápido, intrépido, no tienes temor…eres perfecto para esta misión…solo será una vez. Conseguimos el cargamento, lo vendemos, y nos olvidamos del tema. Aquí no pasó nada”. “Solo será una vez…” Repitió Reyyest en su mente, sonriendo al recordar a su amigo. Aquella misión fue tan fácil que le agradó la idea y la práctica se hizo constante. Siempre él con su compañero liderando los asaltos. Lamentablemente, en una de esos atracos su compinche Fur–sol murió desintegrado por el capitán de una nave. Todo pasó muy rápido, no pudo hacer nada para evitarlo, el capitán había estado escondido y al salir disparó sin darles tiempo de reaccionar. Ese fue el día más triste de su vida. A partir de ese momento él tomó el mando, y el resto de seres con los que trabajaba lo siguieron, sabían que tenía experiencia y los trataba bien, además, a todos los que colaboraban con cada misión les caía una buena parte del botín, no se podían quejar. No volvió a tener mayores problemas, unas cuantas bajas, unos cuantos cazas destruidos, pero nada de consideración, conocía bien su trabajo. No debía existir pirata más hábil que él, pensó.
En esta ocasión, se encontraba escondido en una de las lunas deshabitadas del planeta Ensou, su flota estaba conformada por tres cruceros acorazados y doscientos cazas, además de centenares de mininaves de emergencia en cada crucero. El éxito de su flota radicaba en la gran velocidad y maniobrabilidad de sus naves, más que en la potencia destructora. La velocidad para era lo más importante. En cualquier momento llegaría a Ensou un crucero espacial comercial, de algún planeta de la federación, con una carga importante de sustrito, material con el que se fabricaban los uniformes más modernos de la federación. Este material era tan resistente y a la vez elástico que tenía mucha demanda y era muy caro, tener uniformes hechos con este sustrito era realmente un lujo. Sería una de las misiones más importante que haya llevado a cabo, podía imaginar la cantidad de dinero que ganaría. Y el resto de la tripulación se mostraba igual de ilusionada que él, se les notaba en sus rostros. Ellos sabían que Reyyest solo era cruel con sus enemigos, pero sí estabas de su lado tendrías grandes beneficios, era muy generoso. Así da gusto trabajar con él, claro que sí.
–¿Cuánto falta para que llegue el crucero? –le preguntó Reyyest a Crate, un humanoide de piel mostaza y contextura prominente, se había unido a su flota hace ya unos meses terráqueos y había participado en el algunos atracos. Era muy hábil el chico.
–Diez minutos, veintiocho segundos –le contestó rápidamente–. Dejará la velocidad superlumínica en el sector 4 e ingresará a Lous por el hemisferio sur. Se dirigirá a la mina Isooc para recargar la nave, aquí es donde debemos atacar. La seguridad de la mina no representará ningún problema para nuestras fuerzas.
–¡Perfecto! Botín por partida doble, asaltamos el crucero y la mina. ¡Nunca se van a olvidar de este esto muchachos! –dijo Reyyest a sus compañeros, toda la flota estaba comunicada, así se daban ánimos antes de cada misión –. Vayan pensando qué harán con tanto dinero, ya que después de esto nos tomaremos unas vacaciones bien merecidas.
Todos estaban felices y soltaron arengas a favor de Reyyest. Vaya qué afortunados eran de trabajar para él. Lo mejor de todo era que la prensa solo sabían hablar de ellos. La FOUD los venía persiguiendo hace más de tres reireces y no los lograba capturar. Cada asalto era muy bien planificado y fugaz, no dejaban rastros ni sobrevivientes, se habían hecho especialistas y Reyyest trasmitía gran seguridad a toda su flota. En la federación se había perdido el estímulo de hacer negocios con planetas lejanos, el volumen comercial había descendido considerablemente por el temor a perder tu mercancía, por consiguiente, se había reducido la recaudación de impuestos. Atrapar a Reyyest era prioridad para la FOUD, y este mercenario se burlaba de la alianza de planetas más extensa que había en el universo conocido.
–Crate, la información que nos has dado sobre este cargamento ha sido muy valiosa, y todo aquel que trabaja así es bien recompensado –le dijo Reyyest al joven muchacho posando su amarillenta mano sobre su hombro–, ten por seguro que has asegurado tu futuro económico con la parte que te va a tocar pero espero que quieras seguir trabajando para mí.
–¡Por supuesto, gran Reyyest! Después de todo el dinero que he ganado hasta el momento, y los beneficios que tengo de pertenecer a esta flota, sería un estúpido al alejarme de esto.
–Así se habla, muchacho –le dijo Reyyest sonriendo. Le gustaba trasmitir esa confianza y sembrar un sentido de pertenencia hacia la flota. Era muy importante que todo pirata que trabajara para él sientiese que todos eran un equipo.
Tras unos minutos apareció en el espacio el gran crucero comercial, había dejado la velocidad superlumínica y ahora estaba ingresando a Lous, tal como lo había predicho Crate en el informe.
Las naves piratas despegaron de dicha luna y rápidamente se dirigieron al planeta Lous, hacia la mina Isooc. El plan era el mismo de siempre, acabarían con toda la seguridad, con los mineros, la tripulación de la nave y se harían con todo el botín, luego, destruirían la nave enemiga para que ningún holograma de seguridad que los hubiese captado fuera visto nunca. No era costumbre atacar minas, pero por la información que tenían la seguridad de Isooc no representaría ningún problema.
Era la primera vez que Reyyest entraba al planeta Lous, casi todo el panorama era desértico, de rocas rojizas y cielo de una clara tonalidad naranja. Los rayos del sol penetraban intensamente. La temperatura era de 60 grados y aire respirable para humanoides como él. Mientras nadie se quitase sus trajes, que regulaban la temperatura corporal, no habría problemas.
Rápidamente llegaron a la mina. Era una perforación a cielo abierto en medio de grandes cerros rocosos. El crucero comercial se había estacionado en la zona de carga y estaba abriendo una gran compuerta en la parte trasera de la nave. Una gran rampa llegaba hasta la superficie, por donde se podría subir el nuevo cargamento. Decenas de cazas espaciales acompañaban al gran crucero comercial en su viaje para protegerlo. En estos momentos surcaban el cielo, preparados ante cualquier eventualidad.
Reyyest actuó raudo, como siempre lo hacía y ordenó el ataque. Los cazas piratas aparecieron en escena y empezaron a atacar. Las naves que protegían al crucero intentaron defenderse, aunque no eran rivales para sus enemigos que sabían bien lo que hacían. Eran superiores en número, velocidad y habilidad de sus pilotos. En poco tiempo acabaron con todos los vehículos comerciales y rodearon al crucero de carga. Los tres cruceros acorazados de Reyyest también descendieron y apuntaron a la nave enemiga, mientras los pilotos de los cazas aterrizaban y se bajaban de sus naves para acabar con todos los mineros.
–¡Están perdidos! ¡Ríndanse! –La voz de Reyyest, el pirata espacial más famoso, se escuchó por los altavoces–. ¡Entreguen todo su cargamento!
No hubo movimiento, nadie salió de la compuerta trasera, se estaban escondiendo. Nada que representase un problema para los piratas, los obligarían a descubrirse cuando ingresen a la nave a usurpar el cargamento.
–En esta mina solo hemos encontrado robots programados para este trabajo, ningún ser con vida  le informaron a Reyyest–. Deben estar ocultos. Los hemos destruido a todos.
Que la mina esté llena de robots no era ninguna sorpresa. La minería era un trabajo pesado y no muchos seres vivos se dedicaban a ello. Los que manejaban la mina se debían estar escondiendo para que no los maten.
Reyyest bajó de su nave, sus botas pisaron el firme suelo rocoso, respiró la victoria y desenfundó su arma para ingresar a la nave comercial, lo mismo hicieron los compañeros. Todos se acercaron apuntando sus armas hacia la compuerta trasera que se había abierto, donde estaría el cargamento.
Caminaron lentamente y empezaron a subir por la rampa trasera, dispuestos a acribillar a cuanto ser vivo se pusiera en su camino. Siguieron avanzando y entraron a la nave. Cuando por fin estuvieron adentro, se dieron cuenta que no había nadie. No había cargamento, no había tripulación, no había nada. El gran espacio donde se suele poner el cargamento estaba vacío.
–Esto es demasiado extraño –dijo Crate nervioso–, algo raro está pasando.
Reyyest le devolvió una mirada desencajada, por primera vez desde que hiciera su primer atraco, estaba vacilante, esto no era normal.
Y de pronto se confirmaron sus miedos. Oyeron a cientos de naves surcar los cielos. Reyyest dio media vuelta y miró hacia afuera por la gran compuerta. Naves plateadas empezaron a salir tras los cerros rocosos que rodeaban la mina. Se habían estado escondiendo todo este tiempo. Eran cientos, tal vez mil cazas plateados que brillaban intensamente por el fuerte sol. Esos modernos vehículos de combate eran perfectamente reconocibles, pertenecían a la FOUD. Todas empezaron a disparar a los piratas que habían bajado de sus naves para destruir a los robots, algunos intentaron regresar a sus cazas, pero era muy tarde. Los misiles de las naves oficialistas ya habían destruido a casi todas las naves piratas incluyendo a las escasas que se habían mantenido en el cielo. En pocos segundos lo que parecía una misión prometedora se había convertido en un infierno.
Reyyest se escondió detrás de una de las paredes de la compuerta, para evitar los disparos, mientras veía como todas sus naves eran abatidas y destruidas. Nunca pensó que este momento llegaría, sintió que estaba perdido, las fuerzas de la federación los superaban ampliamente. ¿Cómo era posible que sepan que atacaría esta mina? La emboscada estaba perfectamente planificada.
Reyyest y sus secuaces intentaron resistir dentro del crucero comercial, pero fue en vano. Cientos de soldados de la FOUD salieron por todas partes. Los disparos iban y venían. Las fuerzas de la FOUD eran muchos más, Reyyesst se ocultó e intento disparar desesperado, logro matar a unos tres soldados, pero no servía de mucho, podía ver como todos sus compañeros con quienes había trabajado tanto tiempo caían inertes al suelo. Era un final que no se merecían.
Sabía que no duraría mucho más, era a él a quien buscaban. Tras unos minutos de feroz batalla solo quedaba él, cubierto tras una pared en uno de los lados de la compuerta, y Crate en el otro, ya no levantaba la cabeza, sabía que decenas de armas estaban apuntando al lugar donde se encontraba escondido. Los disparos cesaron, los soldados solo apuntaban hacia él. Nadie se movía, hasta que se escuchó una voz desde adentro de la nave comercial
–Sal de tu escondite, Reyyest. Prometo que no dispararemos. Conversemos.
Era la voz inconfundible de Hyracs Jorleff, el legendario presidente de la FOUD, considerado el guerrero más fuerte del universo, no por nada tenía el título de guerrero legendario. Se contaban historias fantásticas sobre él en cada rincón del universo. Era presidente de la FOUD desde hace un buen tiempo, y se había  dedicando a buscarlo, sin éxito, hasta hoy. Reyyest sintió que su cuerpo se desintegraba, el mismo Jorleff había venido a capturarlo, y ahora le decía que salga, que sus soldados no le dispararían. ¿Qué debía hacer? ¿Suicidarse? ¿Salir y luchar? ¿Morir luchando o no darle ese gusto a la FOUD? Sabía que estaban trasmitiendo esta batalla en vivo en todo el universo.
–¡Arrojen sus armas! ¡Ríndanse!
Reyyest y Crate lanzaron sus armas y salieron de sus escondites con las manos en alto. Vieron como cientos de soldados les apuntaban directamente. Cualquier movimiento en falso y podrían ser exterminados.
A lo lejos, entre las sombras, apareció Hyracs Jorleff y se abrió paso entre sus soldados parándose frente a ellos. Su semblante era impresionante, medía unos 2.20 metros, su piel era alba y sus cabellos largos y dorados, que combinaban perfectamente con su blanco traje de rayas negras, muy elegante. Su sola presencia irradiaba gran energía, alteraba el ambiente. Su mirada profunda se clavó sobre Crate.
–Excelente trabajo, Crate. Excelente. Realmente has retribuido la confianza que deposité en ti, a pesar de tu juventud –dijo Jorleff con una gran sonrisa. Habían planeado esto hace tanto tiempo. Y por fin habían triunfado.
–Excelente entrada teatral, señor presidente –dijo Crate bajando los brazos, la actuación había terminado.
Reyyest miraba a Crate, no lo podía creer, tanto tiempo que trabajaba para él, tantas misiones que libró con él, todo había sido planificado. Lo había estado estudiando, había informado cada uno de sus movimientos a la FOUD, se había ganado su confianza a tal punto que le hizo creer que podían atacar un cargamento fantasma. Lo había conducido hasta el lugar de su muerte.
–¡Hijo de puta! –gritó Jorleff y se abalanzó contra él dispuesto a matarlo. Sin embargo se chocó contra un muro invisible y cayó al suelo. Jorleff estaba con el brazo levantado, había creado un campo de protección alrededor de Crate, quien caminó unos metros y se puso al lado del presidente.
Reyyest se paró nuevamente mirando intercaladamente a Crate y al presidente, con un profundo odio, con la impotencia de ni siquiera poder vengarse de quién lo había traicionado. No podía creer que había sido engañado tan estúpidamente, se debía haber dado cuenta de esto hace tiempo.
–No te podrías haber dado cuenta, tu codicia te cegó ante tan buen botín, – le dijo Jorleff leyéndole la mente. Reyyest recordó los poderes mentales por los que era famoso el presidente. El odio volvió a recorrer todo su cuerpo, no se quedaría ahí parado mientras se burlaban de él. Se olvidó de todo y corrió hacia Jorleff, dispuesto a atacarlo. Nadie le disparó. Cuando estuvo a diez metros del presidente dejó de correr en seco y cayó pesadamente al suelo. Sintió un agudo dolor desde lo más profundo de su cerebro. Se agarró la cabeza, innumerables recuerdos venían a él: la expulsión de su planeta, la muerte de su amigo, su dura infancia, todo mientras el dolor aumentaba.
Jorleff lo miraba directamente, estaba usando uno de sus poderes mentales, ni siquiera tenía que ensuciarse las manos, solo estaba jugando con su mente. Reyyest podría ser el mejor pirata que haya existido, también, podía ser muy hábil piloto, muy bueno con las armas y un gran luchador, pero no tenía oportunidad al enfrentarse cara a cara con Jorleff.
Ante el asombro de todos, la cabeza de Reyyest empezó a crecer, cada vez más y más, parecía un globo siendo inflado lentamente. Sus ojos se salieron de sus cuencas, sangre empezó a salir de su boca y de sus oídos, seguía agrandándose, hasta que explotó.
Todos los soldados de la FOUD alzaron sus armas y arengaron al presidente, la persecución de Reyyest había durado mucho, y por fin lo habían matado. Jorleff tomó la palabra:
–Volvamos a Epsilon, que empiecen las celebraciones.


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Se reimprimirán 1000 ejemplares más de la 1ra novela

Hoy 26 de febrero se firmó contrato con la Editorial San Marcos para reimprimir mil ejemplares más de la novela "El Planeta Olvidado I, La Liberación", que se sumados con el primer tiraje, harán un total de dos mil ejemplares. La demanda de la novela ha aumentado debido a que la obra fue incluida en el plan lector de algunos colegios peruanos por la Editorial San Marcos.

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