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Prólogo a la Segunda Edición por Benjamín Román Abram

“El Planeta Olvidado I, La Liberación” es una novela de ciencia ficción de aventuras que desde el 2012, año de su publicación, ha gozado de la preferencia del lector juvenil peruano. Ha alcanzado dos reimpresiones y es de esperarse que con esta nueva edición continúe su éxito. Su atractivo no es solo por su argumento que inicia de manera envolvente en Lima-Perú, con un cadete de la Fuerza Aérea Peruana, la presencia de protagonistas en papeles de héroes y villanos, especies alienígenas llamativas generalmente como parte de tropas militares, naves espaciales usadas en batallas, o una serie de inventos científicos para el combate, la razón de su popularidad también se relaciona con que los acontecimientos suceden en la época actual, lo que le otorga cercanía a los lectores. Esto último no es muy común en el subgénero de la space opera, que tiende a lanzarnos a un futuro distante.
Para esta segunda, y probablemente, edición definitiva, Carlos Echevarría no ha caído en el impulso de hacer uso de su nuevo bagaje de conocimientos y experiencias (la primera versión la delineó a los trece años), así, no le ha agregado capítulos que terminen volviéndola una obra distinta a la original. Esta edición no presenta grandes cambios en el contenido, las únicas concesiones que se ha permitido el autor han sido sutiles ajustes gramaticales, afinaciones a la narración, cambios en pasajes puntuales para hacer más verosímil la historia, y la adición de un apéndice con material tan interesante como el cuerpo principal, que incluye material gráfico del universo creado. La novela ha disminuido apenas su extensión, pero mantiene el estilo fresco con la que se escribió por primera vez. 
A lo largo de estos cinco años, tiempo pasado desde el lanzamiento de “El Planeta Olvidado I, La Liberación” por la Editorial San Marcos, el mundo ha experimentado muchos cambios, entre estos, que la ciencia ficción se ha vuelto parte reconocida de la literatura en el Perú, cuyos escritores poco a poco están ganando renombre nacional e internacional en el género. En este contexto, esta obra es nuevamente bienvenida.

Luis Benjamín Román Abram | Lima-Perú



Ya salió a la venta El Planeta Olvidado I en formato digital

La primera novela de la saga ha salido en formato digital estrenándose a su vez la 2da edición, que presenta mejoras en la narrativa, cambios puntuales en ciertos pasajes y un apéndice con material extra, además de una nueva portada.

La novela está en formato mobi y es exclusiva para Amazon a un precio de US$ 2.99. Al comprarla se puede leer en los siguientes dispositivos:

-Amazon Kindle
-PC (Descargando gratis Kindle para Windows o Mac)
-Dispositivos IOS (descargando gratis la aplicación Kindle en App Store)
-Android (descargando gratis la aplicación Kindle en Google Play)

Historia de la guerra

La guerra que disputa la FOUD contra el Imperio Toriano empezó en el reirez 5188 (1880 d.C) y se disputa hasta la actualidad. Las nuevas políticas de expansión aplicadas por Osturus Cruldestor, sumado a la incorporación masiva de planetas de la galaxia 25 a la FOUD, son consideradas como principales causas de la guerra. El ataque y conquista del planeta Cripto fue el detonante del conflicto. 

Antecedentes

El Imperio Toriano se había caracterizado por una tener política de colonización de planetas de excelentes recursos. Para controlarlos, solían crear bases militares y ofrecían a los colonos pertenecer a sus fuerzas armadas. A cambio, los nuevos militares recibían parte de la extracción de recursos y se convertían en los nuevos gobernadores. De esta forma, los torianos manejaban a sus colonias en base a represión militar y, además, nutrían a su ejército. En muchos casos, varios grupos buscaban a los torianos para que ingresen a su planeta para hacerse de estos beneficios.

Así, esta gran red interplanetaria alcanzó un gran desarrollo tecnológico y construyó un numeroso ejército. El nivel de vida de la capital era muy alto, casi todos los torianos de nacimiento disfrutaban del gran desarrollo alcanzado por el imperio. 

La FOUD siempre vio como una amenaza para la paz la extensión de un imperio interplanetario tan poderoso, incluso se conoció que algunos presidentes de la Federación tuvieron la intensión de desbaratarlo antes de que siga creciendo, pero esta decisión iba en contra de los estatutos de la FOUD y hubiera sido un revés político para quién tome dicha medida, en especial porque los planetas más desarrollados se hubieran desincorporado de la Federación inmediatamente.

Por su parte, los torianos evitaban invadir cualquier planeta de la Federación, conocedores del pacto de defensa, pues eran conscientes que no estaban en capacidad de enfrentarse a la FOUD.

Causas

La tensión aumentó cuando Kassety Cruldestor, emperador de los torianos, murió en el reirez 5194 (1945) y su hijo Osturus Cruldestor tomó el poder. En todo el universo se conocía las hazañas que Osturus  había realizado en la conquista de planetas y se había ganado la fama de ser muy poderoso, además, era conocida su postura respecto a que el Imperio Toriano debía continuar su expansión sin importar a qué Federación pertenezcan los planetas.



Situación de la galaxia 25 cuando Osturus Cruldestor toma el poder (reirez 5194, año 1945).


Galaxia 25
FOUD
Imperio Toriano
Planetas habitados
820
696
Sistemas completos
18
7
Estaciones Espaciales
127
230
Redes de transporte
40
13

Antes de invadir algún planeta de la FOUD, el nuevo emperador inició una política armamentista más agresiva que su padre, destinando más recursos a las fuerzas armadas y firmando alianzas con planetas independientes alejados de la galaxia, obteniendo nuevas tecnologías.

Muchos planetas que no habían decidido incorporarse a la federación empezaron a temer porque Cruldestor tenía una política expansiva muy agresiva, y decidieron federarse para beneficiarse del pacto de defensa. La ola de incorporación de dichos planetas a la FOUD se contrapuso a los intereses torianos pues casi todos los mejores planetas ya pertenecían a uno de los dos bandos, por lo que no tenían como seguir expandiéndose. El inicio de un conflicto bélico era cuestión de tiempo.

Detonante de la Guerra 

En el reirez 5198 (1980), Cruldestor viaja junto a la "Legión Surtor" a Cripta, un planeta que se había unido recientemente a la FOUD, y los conquista rápidamente. De inmediato, la Federación le declara la guerra al Imperio Toriano y prepara la ofensiva para recuperar Cripta.

El grueso del ejército toriano se asentó ahí y esperó a sus enemigos. La razón por la que ese planeta fue el primero de la Federación en ser tomado no fue por sus recursos, sino por su ubicación. Cripta era el planeta de la FOUD más cercano a Sigmator y Cruldestor había planeado su conquista con anticipación, construyendo varias estaciones espaciales y redes de transporte en lugares estratégicos. La batalla de Cripta fue planeada por el emperador incluso antes de tomar el poder, cada movimiento de los torianos estaba practicado antes que empiece la guerra. 

Cimber Trilo, Maist General de las Fuerzas Armadas de la FOUD, movilizó a sus flotas. Si bien la Federación tenía estudiada a las fuerzas torianas y habían desarrollado planes de defensa ante el posible ataque de varios planetas, su estrategia no se comparaba a la planificación toriana para dicha batalla. El resultado fue una victoria aplastante del Imperio. Ninguna nave de la Federación sobrevivió y el maist Trilo murió a manos de Cruldestor.

Situación de la galaxia 25 al comienzo de la guerra (reirez 5198, año 1980).



Galaxia 25
FOUD
Imperio Toriano
Planetas habitados
1234
1354
Sistemas completos
22
16
Estaciones Espaciales
143
532
Redes de transporte
40
20

Las batallas de Uestor

La flota toriana se desplaza a la red de transporte Uestor, que pertenecía a la FOUD, y ataca la estación espacial Gursomor, la principal de dicha zona. Los imperiales querían tomar todos los planetas de la red pues era la arteria principal que unía al planeta Sigmator de Forade, capital de la Federación en esa galaxia.

Hyracs Jorleff, presidente de la FOUD, nombra a Yartifulio como nuevo Maist General, quien comandó a las fuerzas de la Federación durante las batallas que ocurrieron en la red Uestor. En ese momento, los torianos lograron conquistar cuatro de los seis planetas de la red, así como dos de las ocho estaciones espaciales. Si bien ganaron algunas batallas, las fuerzas de la FOUD no estaban defendiendo con éxito a todos sus planetas pues tenían dificultad movilizando sus flotas, que en su mayoría se encontraban en otras galaxias, mientras todos los torianos estaban cerca a los lugares de batalla. Asimismo, la dinámica del conflicto era manejada por el Imperio, pues atacaban lugares en los que sabían que tenían mayor probabilidad de triunfo. Las batallas continuaron en redes de transporte cercanas y los torianos empezaron a ganar más territorio, la situación en la galaxia cada vez se veía más favorable al Imperio y la Federación no parecía tener alguna oportunidad de victoria.

La batalla de Kassax

Hyracs Jorleff, presidente de la FOUD, era considerado en el universo como uno de los guerreros más poderosos que había existido. Su fama se había incrementado cuando derrotó a Reyyest, un pirata espacial, en una épica batalla. Jorleff era muy popular y a menudo se comentaba sobre quién ganaría en un enfrentamiento entre él y Cruldestor, por lo que se había creado una enemistad mediática entre ambos personajes.

El punto de quiebre en la guerra fue cuando Cruldestor decide tomar el planeta Kassax, uno de los planetas más desarrollados e importantes en la FOUD. Este suceso fue suficiente para que el mismo presidente decida viajar hasta dicho planeta y enfrentar a Osturus Cruldestor. Esta pelea podría traer el final de la guerra si Jorleff lograba derrotar al emperador. 

Jorleff llega al campo de batalla y la guerra se paraliza cuando Cruldestor sale del crucero Surtor dispuesto a enfrentar al presidente. La pelea entre los dos guerreros más fuertes del universo no tardó en comenzar y, para desgracia de la FOUD, Cruldestor logra derrotar a Jorleff fácilmente, humillándolo frente a todos. Las tropas de la Federación se retiraron del planeta y los torianos tomaron Kassax, siendo este un duro golpe tanto político como anímico para la FOUD, ya que su presidente, en el que se guardaba grandes esperanzas, había muerto. Hostrick, mano derecha de Jorleff, toma la presidencia y Brous es nombrado como nuevo Maist General de las Fuerzas Armadas.

Situación de la galaxia 25 durante "La batalla de Kassax" (reirez 5201, año 2010)


Galaxia 25
FOUD
Imperio Toriano
Planetas habitados
823
1530
Sistemas completos
15
14
Estaciones Espaciales
120
650
Redes de transporte
27
38

La Liberación

Después de la muerte de Jorleff, la FOUD perdió casi todas las batallas que vinieron y los torianos aumentaron sus dominios llegando a controlar gran parte de la galaxia. 

La FOUD entendió que no estaba en capacidad de ganar las batallas en los planetas que dominaban los torianos, y se discutió en el congreso dos opciones: la primera era unir todas sus fuerzas  y atacar el planeta Sigmator directamente; mientras la segunda era intentar debilitar el poder del Imperio paulatinamente con un proyecto secreto llamado "La liberación". 

La segunda opción resultó ganadora y se aprobó la estrategia. La galaxia 25 fue dividida en zonas de influencia toriana y se crearon grupos libertadores que debían liberar planetas de dichos lugares. Para ello, tendrían que infiltrarse en bases enemigas y conseguir información confidencial que permitiría atacar planetas que antes pertenecían a la FOUD y luego fueron conquistados. En ese contexto inicia la novela “El Planeta Olvidado I”.

Situación de la galaxia 25 al comienzo de "El planeta olvidado I" (reirez 5201, año 2010)


Galaxia 25
FOUD
Imperio Toriano
Planetas habitados
812
1797
Sistemas completos
17
19
Estaciones Espaciales
111
875
Redes de transporte
32
46

En abril de 2015 saldrá la 2da Edición de "El Planeta Olvidado I" en formato digital

La segunda edición de "El Planeta Olvidado I, La liberación" ya está terminándose y en las próximas semanas saldrá a la venta en formato digital, a través de la plataforma Amazon. Todas las personas que hayan adquirido la primera edición (San Marcos, 2012) tendrán derecho a esta edición de manera gratuita, enviando un correo a carlos.echevarria90@gmail.com con el número de ejemplar comprado, que aparece en la página de créditos. Desde ya se pueden hacer las reservas.


Los formatos compatibles disponibles serán PDF, EPUB, FB2 y MOBI. Al reservarlo o pedirlo se les enviarán todos los archivos. Los dos primeros capítulos de esta edición también estarán disponibles de manera gratuita, tal como ocurrió con la primera.

La estructura de la historia es similar a la primera edición, pero habrán cambios considerables. Muchas páginas se han suprimido y reemplazado por otras; asimismo, se ha reescrito gran parte del texto. Esto con el objetivo de hacer la historia más verosímil y corregir errores de redacción. Finalmente, se incluirán algunos gráficos y cuadros, así como información adicional del universo expandido.

El Planeta Olvidado II sería publicado el 2015

El Planeta Olvidado II lo empecé a escribir en marzo del 2010, cuando ni siquiera había publicado el primer libro. En el proceso de presentar la primera entrega a editoriales, que fuera aceptado por San Marcos y, posteriormente, volver a arreglar el libro para su publicación, no pude avanzar la segunda novela sino hasta el 2013 y 2014, período en el que la escribí casi en su totalidad. En julio de 2014 terminé el primer manuscrito y luego realicé dos correcciones, por ello, recién el 6 de enero de 2015 presenté el manuscrito a la Editorial San Marcos.

Una vez que el manuscrito es entregado a la editorial, queda esperar (varios meses) que lo lean y muestren interés en su publicación. Si la editorial muestra interés, se debe llegar a un acuerdo económico y firmar el contrato. En ese momento recién empezará el proceso de edición, que consiste en la corrección de estilo, diagramación, diseño deportada, etc. Finalmente, se imprime el libro.

Mi interés es publicar nuevamente la novela con la Editorial San Marcos. Si todo sale bien y llegamos a un acuerdo rápido, lo más probable es que la segunda parte de la novela salga a la luz este año. Por lo pronto, estoy avanzando el 3er libro y la 2da edición del primero.


Entrevistas al autor

Entrevista de Benjamín Román Abram

Entrevista realizada en febrero de 2015, donde hablo de cómo me inspiré para escribir El Planeta Olvidado y cuáles son mis proyectos en la literatura.


Carlos, me alegra poder entrevistarte. He leído tu novela, El Planeta Olvidado I, La Liberación, además pude estar presente en tu disertación sobre la misma en la Casa de la Literatura Peruana. Hay varios aspectos que han llamado mi atención. Como el que hayas iniciado la escritura de esta en tu adolescencia para publicarla a los veintidós años, pero no solo eso, sino que desde el inicio concebiste una tetralogía. Otros puntos fuertes son el género y, ya desde una perspectiva nacional, que uno de los protagonistas es un peruano y miembro de la fuerza aérea, dicho esto cuéntanos sobre libro y cómo fue el proceso creativo.
El planeta olvidado es una novela de ciencia ficción cuyo universo concebí y desarrollé cuando tenía diez años. Empecé su escritura a los doce, con el claro objetivo de publicarla. Decidí que fuera una saga de cuatro libros porque solo así podría plasmar una historia tan larga como la que tenía en mente. Solo avanzaba la novela por épocas, por ello, recién a los diecisiete años terminé de escribir el primer volumen. Como había pasado tanto tiempo desde que la empecé, el proceso de corrección tardó bastante, eliminé muchas páginas y reescribí otras. Publicarla tampoco fue fácil, luego de varios intentos recién en el 2011 hice contacto con la Editorial San Marcos y un año después salió a la luz.

¿Tienes algún referente en la literatura de ciencia ficción o el cine?
La verdad es que yo empecé a leer ciencia ficción después de desarrollar esta historia. Me encanta la saga de “La Fundación” de Asimov, “El hombre en el castillo” de Phillip K. Dick, “Dune” de Frank Herbert y entre las novelas peruanas, “Mañana, las ratas” de Adolph, que siempre es una referencia.


Luis Benjamín Román Abram (Perú, 1970). Narrador y poeta. Es abogado especialista en seguros y administración de empresas. Sus cuentos, principalmente de temática fantástica, han sido publicados en diarios y revistas. Es autor del libro de cuentos En Envase Pequeño.

Entrevista de Lenin Solano Ambía

Entrevista realizada por Lenin Solano en el 2014, donde hablo de la Ciencia Ficción y la saga "El Planeta Olvidado".




Lenin Solano estudió la carrera de Literatura y la maestría en Docencia en el Nivel Superior en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es magíster en Literatura Francesa titulado en la Universidad La Sorbona y doctor en Literatura Latinoamericana. Es autor de los libros: Carta a una mujer ausente (2008), No les reces a los muertos (2011), Cada hombre tiene un sueño (2012) y Cementerio Père Lachaise (2014). Fue finalista en el concurso “El Cuento de las Mil Palabras” de la revista Caretas y 2do puesto en el “Premio de Novela Breve 2014” de la Cámara Peruana del Libro. En la actualidad trabaja en radio en Paris y Perú. Se dedica al periodismo cultural y a la entrevista de escritores peruanos. Puedes ver todas sus entrevistas aquí.

El raclaptiano

Extracto de "La batalla de Kassax", Precuela de la saga "El planeta olvidado".
Capítulo 2
Año 1940, Reirez 5194

*Antes de leer esta historia, es recomendable leer el capítulo 1: "El último pirata espacial".

    La nave presidencial aterrizó en el patio frontal del Palacio de la FOUD junto a treinta cazas espaciales blindados, que la acompañaban en cada viaje por motivos de seguridad. A pesar de que su planeta natal estaba federado, era la primera vez que Crate estaba en el famoso planeta Epsilon 27, capital de la Federación, considerado el más importante del universo conocido. Y qué manera de llegar por primera vez, volando en nada menos que junto al legendario HyracsJorleff y toda su comitiva, experimentando toda la pomposidad que esto significaba.
      Crate bajó de la nave y tocó la superficie de aquel planeta, el aire era tan puro que al entrar a su cuerpo sintió como purificaba su interior. Estaba parado frente a la entrada principal del gran palacio, que desde el suelo se veía más imponente de lo habitual. Las paredes exteriores estaban cubiertas de una fina lámina plateada, que brillaban a la luz de la estrella Sirpus, y sus altas torres se perdían en el cielo. Unos cien soldados se movieron marcialmente al ver a Jorleff, dejando descubierta la entrada.
      El presidente de la FOUD y toda su comitiva pasaron entre los soldados y subieron unas largas escaleras para llegar a la puerta principal. Jorleff detuvo el paso antes de ingresar y saludó a las cámaras, sabía que todo el universo lo estaba viendo y aclamando. Al ingresar llegaron a un gran vestíbulo, donde se desprendían varios pasadizos que conducían a las entrañas del palacio. Hyracs se despidió de sus acompañantes, los vería en unas horas en el gran comedor, donde celebrarían la victoria.
      –Sígueme, Crate –le dijo Jorleff al joven raclaptiano–, mientras tomaba el pasillo central, que conducía al centro del palacio. Cientos de cuadros decoraban las paredes laterales del ancho pasadizo, cada uno mostrando el rostro de algún presidente de la FOUD, con una breve biografía debajo. Seres diversos iban y venían, haciendo cordiales reverencias al presidente o deteniéndose para expresar sus felicitaciones por derrotar al temido pirata Reyyest.
      –¿A dónde nos dirigimos? –le preguntó Crate cuando al fin llegaron a un feester ­­circular al centro del primer piso.
      –A mi oficina, en la torre principal. Ahí nos espera Hostrick, el presidente del Consejo Estratégico. Está muy interesado en conocerte.
      El feester los teletransportó hasta el último piso de la torre central, lugar al que muy pocos seres en el universo tenían acceso. Crate no podía creer que estuviera ahí, todo había pasado muy rápido. Hace muy poco tiempo se encontraba en su planeta viviendo con normalidad, cuando de repente su visión se nubló y apareció en una nave espacial que yacía suspendida sobre la atmósfera del planeta azul. «La FOUD te ha venido estudiando y cree que puedes ser de mucha utilidad». Le dijeron. Luego le explicaron que tenía las características adecuadas para una difícil misión: contactar con los piratas de Reyyest, ganarse su confianza, ingresar a su flota y una vez ahí estudiar todos sus movimientos. Finalmente, cuando ya sea miembro activo de la flota, tenderles una trampa. Dicha tarea no podía llevarla a cabo ningún miembro oficial de la FOUD, tenía que ser alguien que no esté involucrado para nada con la Federación. Jamás dejarían ingresar a la flota al enemigo, a quienes intentaban atraparlos. Reyyest tenía toda la tecnología necesaria para rastrear el historial de sus piratas, era muy arriesgado que un miembro del Consejo Estratégico intentara camuflarse.
      –Llegamos –le dijo Jorleff a Crate cuando se encontraron frente a una puerta metálica, cuyo marco plateado estaba decorado con letras y símbolos en relieve, de algún idioma que no conocía.
      –«En honor al guerrero legendario Abur Ducksorlest, fundador y primer presidente de la Unión Planetaria» –leyó el presidente ante la sorpresa de Crate–. Está escrito en esliano.
Crate dudó. ¿Había notado su curiosidad sobre aquellas extrañas letras o le había leído la mente? ¿Era tan poderoso Jorleff que podía penetrar en la mente de un raclaptiano, raza conocida por su alto desarrollo mental?
      La puerta metálica se abrió e ingresaron a la sala de espera de la oficina presidencial. Había varios muebles contra las paredes. Una miniatura de la galaxia 27 se descolgaba del techo, alumbrando la estancia. Hostrick, el actual presidente del Consejo Estratégico, se levantó de uno de los muebles ni bien entraron.
      –Felicitaciones, mi amigo –le dijo a Jorleff mientras se acercaba a saludarlo. Luego se volvió al invitado–. Tú debes ser Crate. Has sido la pieza clave en esta misión, no lo hubieramos hecho si fallabas. Tenía muchas ganas de conocerte.
      –Primero entremos a la oficina –dijo Jorleff, caminando hacia otra puerta que se encontraba al otro extremo de la sala, que se abrió de manera automática ante la proximidad del presidente.
      Los tres ingresaron a la amplia oficina presidencial. Esta era una sala circular con un fino escritorio al centro. Detrás había una gran ventana desde la que se podía observar toda la ciudad Ducksorlest. Estaban en el lugar más alto de toda la ciudad. Altos edificios se erigían sobre los cielos y miles de naves viajaban perfectamente alineadas entre las calles y avenidas, formando filas unas sobre otras, sin alterar el tráfico aéreo de las que venían en sentido contrario. Cada mil metros se alzaban altas torres de seguridad que resguardaban el orden en toda la metrópolis, y más arriba sobrevolaban gigantescos cruceros espaciales y cazas de guerra. Se sentaron alrededor del escritorio y Hostrick le habló a Crate.
      –Cuando hubo que llevar a cabo esta misión, buscamos a alguien que pudiera llevar con la carga emocional que significaría pertenecer a la flota de Reyyyest y participar en varios atracos, sin que pareciera sospechoso, sin que fuese descubierto. Es por ello que buscamos en el planeta Raclap a un ser con esas características, ya que conocemos el desarrollo mental que tienen los seres nacidos ahí.
      –¿Cuántos eran los que podían ser seleccionados? –Preguntó Crate con curiosidad, no sabía que había habido un proceso de selección previo.
      –Eran varios raclaptianos –respondió evadiendo la pregunta–, pero al fin decidieron que serías tú. Cuando te eligieron temíamos que no querrías aceptar la misión, pero por suerte no fue así y aceptaste el reto…
      Crate recordó el momento en el que fue raptado y se encontró de repente en una nave espacial, lo que había sentido, lo que había pensado. Le parecía algo muy arriesgado, pero se sentía totalmente seguro de poder llevar a cabo la misión. No se equivocaron.
      –Es por ello que hemos decidido ofrecerte un cargo especial en el Consejo Estratégico –dijo finalmente Hostrick. Crate no lo esperaba, solo creía que recibiría algunas felicitaciones y le regalarían algo en agradecimiento, como una nueva nave, o un traje, no pensaba que le ofrecieran un cargo permanente.
      –¿En qué consistiría este cargo? –preguntó con curiosidad, solo lo aceptaría si le agradaba, sino regresaba a su planeta. Tampoco es que necesitara a la FOUD, si aceptó la misión fue porque le pareció un reto interesante.
      –Has demostrado grandes habilidades, así que te asignaríamos al sector de inteligencia. Lugar donde se investigan los sucesos más extraños del universo, que afectan a la FOUD. Claro que no empezarías desde abajo. Con la misión que has desarrollado has demostrado estar muy por encima de muchos trabajadores del Consejo.
      Crate lo pensó. Le estaban ofreciendo un puesto oficial en la FOUD. El puesto que le habían asignado no estaba mal, podría probar. Si no le gustaba, se iba.
      –Puedo aceptar el cargo en el Consejo Estratégico –dijo finalmente–. Estoy dispuesto a trabajar con ustedes.
      –Perfecto –respondió Hostrick esbozando una gran sonrisa–, después del almuerzo, donde se celebrará la victoria sobre Reyyest, te informaré sobre el debido procedimiento, además conocerás a bastante gente con la que trabajarás.
      –Muy bien, Crate –dijo ahora Jorleff–, ahora serás un miembro oficial de la Federación, y tus habilidades serán de mucha utilidad. Quería invitarles algo especial para celebrar dicha noticia, antes de bajar al comedor principal.
      Hyracs se paró y se dirigió a una elegante repisa plateada situada en una de las paredes de la oficina. El reflejo del estante mostró al presidente posar su dedo índice en una pequeña abertura y deslizarlo suavemente hacia abajo, dejando una tenue huella. Las puertas de la repisa se abrieron dejando al descubierto un sinfín de líquidos embotellados en envases de distintas formas.
      –Tres sifios –le murmuró a la repisa. Automáticamente tres vasos fueron llenados con un líquido azul oscuro, decorados con alguna fruta exótica–. No encontraran en el universo elixir más delicioso que este. Solo se consigue en un lejano planeta en la galaxia 12, por lo que es muy difícil de conseguir. Daría por hecho que en toda esta galaxia solo hay en mi oficina. ¡Tomen! –les dijo entregándoles los vasos.
      Crate comprobó como el líquido azul no solo sabía bien, sino al ingresar al cuerpo hacía sentir una experiencia generalizada de bienestar, que fue interrumpida por un agudo sonido.
      –¿Quién me puede molestar en este momento? –se preguntó Jorleff a sí mismo, apretando un botón en su escritorio. Un pequeño holograma se proyectó a su derecha. Mostraba a alguien parado en la puerta de la oficina, esperando entrar.
      –Maist4 Sistolous –le dijo Jorleff al holograma–. En estos momentos me encuentro ocupado, debió avisarme antes de visitar.
      –Es importante, señor presidente. Necesito hablar con usted. En breve empezarán las celebraciones y ya no habrá oportunidad.
      Jorlef se recostó sobre la dorada silla presidencial, cerró los ojos. Crate se preguntaba que hacía. ¿Le leería la mente a Sistolous a través de un holograma? ¿O simplemente estaba reflexionando? Tantas historias se contaban sobre Hyracs que ya no sabía hasta qué punto llegaban sus poderes.
      –Pasa –le dijo finalmente. La puerta de la sala de espera se abrió y se vio por el holograma ingresar al Maist –. Disculpen que nos interrumpan de esta manera, parece que es importante. En breve nos veremos en el comedor. Aprovechen para conversar sobre las nuevas funciones que Crate desempeñará –les dijo el presidente a sus invitados.
      Crate se aproximó al escritorio a dejar su vaso, no había terminado aún, pero supuso que sería de mala educación terminarlo todo de golpe. Una lástima tener que dejarlo a medias. Tal vez no lo volvería a tomar.
      –Llévate tu vaso Crate, me dolería que lo dejes a medias –le dijo sonriéndole el presidente.
      Crate y Hostrick abandonaron la oficina e ingresó Sistolous. Su rostro verde no revelaba ninguna expresión.
      –¿Qué ha sucedido? –le preguntó Jorleff mientras lo invitaba a sentarse.
      –Ha ocurrido un problema en la galaxia 25, me temo que el control político variará drásticamente…
      –Supongo que tiene que ver con el Imperio Toriano… –previó Jorleff aburrido, no tenía ganas de hablar de ese problema en este momento, acababa de solucionar uno–. ¿Qué planeta han conquistado? No creo que uno de la Federación, porque sino ya me habría enterado que nuestras fuerzas ya se están movilizando, y por ahora todo sigue con normalidad.
      –No se trata de un planeta, sino de un sistema entero: el sistema Winstor. Como usted sabe, se separaron de la FOUD hace dos reireces debido a conflictos políticos. Su privilegiada ubicación les permitió existir sin necesitarnos y controlar el comercio de casi toda la red de transporte QE–234. Además que tres de sus planetas están dotados de excelentes recursos naturales. Todo el sistema ha alcanzado un gran desarrollo y poseían un buen ejercito con el que se sentían lo suficientemente seguros, hasta hoy. El Imperio Toriano los aniquiló en tan solo diez días, mientras usted se encontraba planeando la captura de Reyyest. Esta ha sido la operación de conquista toriana más ambiciosa que ha habido, y ahora controlan en sistema y prácticamente toda la Red QE–234. El Masit de la galaxia 25 me ha informado que están construyendo doce estaciones espaciales que resguardarán sus nuevos dominios y toda la red. Los torianos están tomando demasiado poder en esa zona de la galaxia. No es significativa, comparado al dominio que tenemos nosotros, pero lo que se puede venir es aún más preocupante.
      –¿Lo dices por el hijo del emperador, Osturus Cruldestor? ¿Crees todas esas historias que cuentan de él? Nunca he visto un holograma o un video de una conquista toriana, estoy seguro que exageran. De mí mismo se cuentan muchas cosas que me hacen sonreír–, dijo Jorleff tranquilo. Recordó lo que vivió cuando era muy joven, cuando tuvo que desaparecer. Después de lo que le pasó, era muy poco probable que algún ser del universo sea más poderoso que él. El Maist General siguió hablando:
      –Puede que algunas historias sean exageradas, pero hay algo muy cierto: Cuando el emperador Kassety Cruldestor envejeció y enfermó, su hijo Osturus asumió el mando total del ejercito toriano, desde ese momento ha conquistado cincuenta y dos planetas y cuatro sistemas, cifras alarmantes sinceramente. Todos conocemos la mentalidad de los torianos, asumen la superioridad de su raza y de su imperio, pero la actitud expansionista del príncipe Osturus ha llevado esta mentalidad a los hechos por primera vez. No falta mucho para que muera su padre. ¿Se imagina lo que puede suceder cuando asuma el rol de emperador?
      –¿A qué quieres llegar? A pesar de todo lo que has dicho, no se han atrevido a poner una sola nave en un planeta de la Federación. No podemos hacer nada, no debemos hacer nada.
      –Con el debido respeto, señor presidente, por primera vez ya no estoy de acuerdo con eso.
      Jorleff y Sistolous se miraron fijamente, serios. No esperaba que dijera eso. Era algo muy serio, muy grave, faltaba a los estatutos, a los principios básicos con los que había sido fundada la Federación que él presidía.
      –Es muy grave lo que me dices.
      –Lo sé. Falta a los estatutos de nuestra Federación, a los ideales con los que Abur Ducksorlest fundó esta alianza. Capítulo XIX, Artículo 42 del Tratado de Manzor: «La FOUD es una organización pacífica que solo puede entrar en guerra si uno de los planetas federados es atacado por fuerzas externas». Sé que si faltamos a los estatutos significará un revés político para usted, que muchos planetas, en especial los más desarrollados, abandonarán de la federación inmediatamente, que perdería apoyo. Pero ahora pienso que son costos necesarios.
      –¿Costos necesarios? Todo lo que ahora significa esta federación es porque por miles de reireces hemos seguido ciertos principios. El Imperio Toriano no es una amenaza real en estos momentos –A Jorleff le molestaba tener que volver a hablar del mismo tema. Muchas personalidades del universo opinaban como Sistolus, advertían el peligro de los torianos, que no debíamos dejarlos crecer; otros, la mayoría, opinaban todo lo contrario: que no se debía falta a los estatutos.
      –Debemos desbaratar el Imperio Toriano antes que sea demasiado tarde, nuestras fuerzas son superiores ahora, pero, cuando el príncipe tome el poder y empiece a ampliar sus dominios y su ejército, estoy seguro que se atreverá a conquistar planetas de la federación.
      –En ese momento los estatutos nos ampararán y tendremos que salir a defenderlos, no antes –repuso Jorleff seriamente, seguía pensando que estaba exagerando.
      –Cuando esa guerra comience –prosiguió Sistolous–, las condiciones de ambas fuerzas armadas serán distintas, y los dominios que ellos tengan en la galaxia 25 también. Ellos están en su propia galaxia, nosotros tendremos que unir fuerzas y movilizarlas para atacarlos, esa es su gran ventaja. El Imperio Toriano no es una amenaza real en estos momentos, pero en el futuro, cuando lo sea, será demasiado tarde para detenerlos.
      Aunque él era el presidente y tenía la última palabra, no era conveniente que la máxima autoridad de tu ejército piense distinto sobre un tema tan delicado. Si su opinión se hacía pública, podía afectar a la mentalidad de la tropa, los miembros del ejército tenían un pensamiento más agresivo que los civiles, no siempre estaban de acuerdo en respetar los estatutos, lo demostraba la historia. Tenía que dejarle en claro su posición.
      –No, Sistolous. Mientras yo sea presidente de esta Federación, no autorizaré ninguna orden de ataque a ningún planeta ni imperio que no nos haya atacado primero, ni haya invadido algún planeta federado, puedes estar seguro de eso.
      –Bueno –dijo Sistolous parándose de su asiento–. Como la máxima autoridad de nuestras Fuerzas Armadas, cumplí con decirle lo que creo que deberíamos hacer. Usted tiene la decisión final.
      Dicho esto, el Maist salió de la oficina presidencial mientras Jorleff lo siguió con la mirada. No podía negar que en parte tuviera razón, era muy probable que cuando Osturus tome el poder se sigan expandiendo y se desate una guerra. Sin embargo, Sistolous estaba exagerando sobre el poder que podían llegar a alcanzar, tal vez influenciado por las leyendas que se inventaban sobre Osturus. Al final, no podía ser tan poderoso. Si se desataba un conflicto y las fuerzas de la Federación no podían parar a las torianas, él mismo iría a la zona de batalla y vencería a Cruldestor. ¿Acaso no era el guerrero más poderoso del universo?